GESTIÓN
EDUCATIVA, GESTIÓN PEDAGÍCA Y GESTIÓN ESCOLAR
Hoy por
hoy, hablar de la gestión se hace referencia a una serie de cambios que en
materia educativa se han desarrollado durante años. Las primeras concepciones
enfatizaban en la labor meramente administrativa con fines a la toma de
decisiones, se hablaba del jefe o mando quien era la persona que orientaba todas
las cuestiones administrativas y organizativas y quien ejercía el poder de
decisión, cuya una de sus características era su pensamiento directivo.
De manera paulatina el concepto viró hacia la
visión de ver la institución como una cultura organizacional, con tareas,
con objetivos claros y como una organización con fines de transformación. El
proceso directivo daba paso a la generación de un proceso dinámico, de
intercambio, de toma de decisiones, y de tareas compartidas. Es claro que el
significado ha variado y se ha ampliado, dejando atrás la labor meramente
administrativa sobre los asuntos públicos. Ahora el concepto remite a una serie
de acciones con diversas directrices y matices.
Para
algunos autores la gestión es definida como el proceso mediante el cual los
actores implicados alcanzan determinados objetivos que se han establecido
previamente, haciendo uso de recursos técnicos, financieros y humanos. Gimeno
Sacristán hace énfasis en la práctica directiva como aquella donde el sujeto
juega un papel fundamental. Valentina Cantón la define como todas las acciones
llevadas a cabo por un grupo de personas orientada por un líder. Hay autores
quienes ven una estrecha vinculación entre las labores administrativas y
gestivas, al ver la segunda como parte de la primera, desde el momento de
presentarse la necesidad de llevar a lo operativo, todas las acciones
contempladas durante éste mismo proceso. Podemos apreciar que hay un sinfín de
definiciones en torno a conceptualizar la práctica gestivas sin embargo:
“la
gestión educativa busca aplicar los principios generales de la gestión que han
estado presentes en la teoría de la administración, al campo específico de la
educación. El objeto de la gestión educativa como disciplina, es el estudio de
la organización del trabajo en el campo de la educación, por tanto, está
influenciada por teorías de la administración, pero además existen otras
disciplinas que han permitido enriquecer el análisis, como son: la
administración, la filosofía, las ciencias sociales, la psicología, la
sociología y la antropología.”
En el
ámbito educativo, la gestión, como tal, no era conocida o llevada a cabo dentro
de las instituciones. La educación ha tenido un proceso en el que,
inicialmente, era un agente educativo, la persona encargada de realizar las
tareas administrativas y de planificación. Persona quien establecía sus
ideas, las definía y las llevaba a una fase operativa. En las instituciones
educativas existía un líder, siendo en los casos, la máxima autoridad
educativa. La forma de dirección se caracterizaba por autoritaria, exclusiva,
independiente, desarticulada y muchos aspectos en los que solamente su opinión
prevalecía.
Las prácticas directivas, autoritarias y
administrativas han estado formando parte de un proceso de cambio y de
erradicación que se pretende dejar atrás para dar paso a un proceso de gestión
en las instituciones educativas con tendencias democráticas, inclusivas, de
participación, autónomas, de formación integral y sobre todo orientada a la
calidad educativa.
Es
preciso hacer mención del proceso de cambio y de transformación que la
administración-gestión, se ha desarrollado a lo largo de varias décadas en
nuestro país, para de manera ulterior, conceptualizar y diferenciar dichas
prácticas.
En
diversas instituciones que forman parte del Estado, no exclusivo del ámbito
educativo, se han manejado procesos de planificación, administración y
organización de las mismas y son varios los momentos que caracterizan a éstas
prácticas lo que definen su marco de acción, enfoque, tipo de participación
entre otras cuestiones.
En la
década de los 50´s la gestión, es su amplio margen de acción como es conocida
actualmente, se remitía a un modelo normativo orientado a labores meramente
administrativas, y se puede decir, con énfasis en resultados cuantitativos. No
había relevancia hacia la calidad o la formación integral, sino a la cobertura
y al difícil acceso de la sociedad por cuestiones económicas.
En la
década de los 60´s, el modelo y enfoque de gestión, tenía una tendencia
prospectiva, es decir, a través del análisis de los resultados, poco
satisfactorios que el modelo normativo arrojaba, las prácticas gestivas se
orientaron hacia la contemplación de situaciones futuras, es decir, la
construcción de escenarios futuros a través de matrices de impacto. No
representaba dejar atrás totalmente un enfoque normativo, por el contrario, una
vinculación pero hacia un escenario previsible, que permitiese saber el rumbo a
seguir.
Un
momento más fue la adopción del modelo estratégico. Éste modelo vino a ampliar
un poco más el panorama así como la participación de los agentes educativos
implicados. Hablamos de escenarios deseables, contemplados en ese proceso
de planificación, la consideración de normas, de estrategias como los medios para
el alcanza de los escenarios planteados y deseados. La importancia de
éste modelo radica en el énfasis en la articulación de recursos en la
institución, articulación de recursos financieros, técnicos, materiales y por
supuesto humanos, para el alcance de los objetivos deseados. Dentro de éste
modelo, podemos apreciar un cambio considerable en éste proceso evolutivo de
gestión. Las instituciones educativas se adentran a un proceso de adquisición y
desarrollo de una identidad institucional, a través del establecimiento de una
visión que los conduzca como institución hacia un rumbo preestablecido, el
establecimiento de una misión que oriente el proceso de planificación, el
análisis de las fortalezas, las oportunidades, las debilidades y las amenazas
que como institución se tienen. Elementos fundamentales que dentro de éste
modelo de gestión, cambian la visión en torno a llevar a cabo las labores
educativas.
La
situación de inestabilidad social caracterizada en la década de los 80´s vino a
dar un giro diferente en torno al modelo y enfoque que de gestión se había
adoptado años anteriores. Las circunstancias políticas y de crisis económica
vino a traer el replanteamiento sobre las formas de llevar a cabo la gestión en
muchos asuntos públicos. El carácter situacional, responde a ese análisis
obligatorio sobre la situación social que impera en el país. Prácticas gestivas
en donde era necesario considerar los elementos y circunstancias actuales en
torno a problemas de carácter político pero ante todo de carácter económico
para la viabilidad de medidas alternativas.
Considerar
el abordaje de los problemas sociales que atañían al país, representada
considerar las circunstancias actuales en todas sus dimensiones. Era establecer
una vinculación e interdependencia para considerar la viabilidad de
alternativas que subsanarán tanto los problemas como las necesidades sociales.
Tener presente aquellos obstáculos posibles que impidiesen llegar al futuro
deseado. Es por ello que en la década de los 90´s, la gestión se estableció con
criterios de establecer acuerdos y lograr consensos sociales, que permitiesen
adoptar las medidas necesarias en beneficio de la sociedad civil.
La
evolución y enriquecimiento de ésta perspectiva, continúa en la segunda mitad
de la década de los 90´s con el modelo de gestión comunicacional. Dicho modelo
lleva implícita la perspectiva de la lingüística en los procesos gestivos.
Rescata la importancia de la comunicación como un factor primordial para el
alcance de los objetivos deseados. No se puede negar la existencia de redes
comunicaciones que en toda institución educativa se generan y que forman parte
de múltiples dinámicas que se suscitan en esa cotidianeidad. Dentro de éste
modelo la visión es orientada ya no a los resultados como lo hacía un enfoque
normativo, por el contrario la importancia era centra ahora en el proceso y la
calidad.
Como
podemos ver en todo lo anterior, la gestión ha sido parte de un proceso de
cambio de perspectivas, de enfoques, de estrategias que han dado paso
actualmente a un modelo democrático centrado en la calidad educativa, en la
participación de todos los agentes educativos, en la articulación de esfuerzos,
una mejora de la calidad educativa tendiente a la formación integral de los
educandos.
Primeramente
la gestión educativa está conformada por un conjunto de procesos organizados
que permiten que una institución o el sistema educativo como tal, logren los
objetivos y las metas que se han fijado, pasando por fases de diagnóstico,
planeación, ejecución, seguimiento y evaluación del proceso que permitan la
toma de decisiones para la mejora educativa. Por su parte la gestión
pedagógica alude a todas aquellas acciones tendientes a la mejora de los
sistemas de enseñanza y a los aprendizajes de los alumnos dentro de las
instituciones escolares. La organización educativa forma parte de un colectivo
que trabaja con miras a la mejora de los aprendizajes de los alumnos y su
rendimiento académico. Es así como la gestión pedagógica recoge la función que
juega el establecimiento escolar en su conjunto hacia la mejora de las
prácticas educativas.
La
diferencia entre las tres definiciones establecidas, es cómo podemos ver, que
la primera tiene un margen de acción global en torno al sistema educativo y a
la sociedad en general. La segunda enfatiza a cuestiones meramente pedagógicas
cuyas acciones tienden mejorar y crear las condiciones sobre los aprendizajes
de los alumnos y la tercera su margen de acción es la institución escolar
misma, cuyas acciones pueden dirigirse por varias vertientes y persigue la
mejora como institución.
Primeramente
el modelo de gestión que prevalece, es el normativo, puesto que la máxima
autoridad educativa, en éste caso el director de la escuela, es tendiente a la
norma para la puesta en marcha de acciones. No podemos hablar completamente de
una tendencia democrática, porque las decisiones sobre la mejora de la
institución son tomadas por él mismo. No hay consenso en torno alguna
problemática o necesidad que atañe a la escuela en general. Se limita a la
norma o exigencia de asuntos pedagógicos que concierne a los aprendizajes de
los alumnos.
El
liderazgo que se ejerce puede caracterizarse por democrático, en el sentido de
consensuar en asuntos meramente pedagógicos o relacionados a la realización de
eventos cívicos. Se realizan reuniones informales para expresar la opinión en
torno a lo que se desee realizar para estas cuestiones.
Relacionado
a cuestiones de infraestructura, programas de apoyo, informes de coperativa ,
etc., no se pide la opinión de los docentes, es la autoridad educativa de la
escuela, quien toma las decisiones.
El tipo
de participación que se desarrolla, se puede decir ser pasiva, puesto como se
hizo mención, solo se involucra a todo el personal docente para fechas festivas
o problemas relacionado a los alumnos.
En la
institución no existe documento que especifique la misión o visión de la
institución, de forma que el aspecto relacionado a la planeación, se puede
decir, es meramente empírico. No hay espacios para realizar ésta etapa dentro
de la escuela, de forma que cualquier actividad que se emprenda se realiza y
prepara solo días antes.
El
vínculo que se establece con padres de familia, nuevamente se enfoca solo a
éste aspecto, la realización de eventos. La poca comunicación que se establece,
se remite a juntas de entrega de calificaciones bimestrales o en su caso
problema que se suscite con algún alumno en particular.
Como
podemos apreciar, la gestión que se realiza en mi centro de trabajo, continúa
siendo bajo un modelo normativo, de participación pasiva y exclusiva.
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